Autor: Carlos Menoyo

  • El ocaso de la obsolescencia, el amanecer de la bibliodiversidad 

    El ocaso de la obsolescencia, el amanecer de la bibliodiversidad 

    ¿Cómo lograr que el libro y el lector se encuentren en el momento justo en el lugar indicado? Las estrategias han variado a lo largo de las últimas décadas, y han decantado en un modelo generalizado para las novedades: una primera tirada que garantice estar presente en las librerías que se atienden habitualmente con algunos ejemplares, pero no demasiados, pero que sean suficientes.

    Quizá durante algunas semanas, hasta que llegue el nuevo servicio de novedades, el libro esté pacientemente aguardando a su lector. Quizá en una mesa de novedades, en una vidriera, en un estante. ¿Y luego? Posiblemente esté destinado al depósito de una sucursal o una casa central o vuelva a manos del editor.

    Los libros comienzan a acumularse. La inversión del editor queda inmovilizada. La impaciencia del autor aumenta. La frustración del lector que no se encuentra con su libro aflora. Llega la obsolescencia.

    Es posible hallar otro paradigma, que no es nuevo, pero que quizá realmente a partir del 2020 haya encontrado su maduración. Al lograrse tiempos óptimos de producción gráfica (un promedio máximo de 72 h) y una logística eficiente, podemos optar por tener todo el catálogo editorial vivo y un stock físico nulo. La clave está en la gestión óptima del catálogo editorial y su combinación con redes de impresión por demanda: metadata completa y actualizada permitirá el encuentro del libro con su lector en lugar indicado, como también sugerirle al lector selecciones a medida de sus preferencias.

    Richard Charkin, director de Mensch Publishing, observa: “el despilfarro es endémico en el sistema editorial. Despilfarro de tiempo, despilfarro de materiales, despilfarro de esfuerzos. Pensé que podríamos eliminar gran parte de este despilfarro mediante una toma de decisiones inteligente y rápida, evitando el stock redundante, evitando los anticipos no ganados y las deudas incobrables. Hasta cierto punto lo hemos conseguido, sobre todo cuando hemos utilizado la tecnología de impresión bajo demanda. En este caso, los libros sólo se suministran cuando se venden en firme, con lo que se eliminan por completo las devoluciones, y no es necesario controlar los niveles de existencias ni preocuparse por la necesidad y el tamaño de las reimpresiones”.

    A partir de 2015 se aceleraron las alianzas entre editoriales y talleres gráficos en América Latina. Estas sinergias se consolidaron en proyectos como Livriz Sell & Print, que integra y disponibiliza 220.000 títulos para toda la región.

    John Ingram, presidente de Ingram Content Group, afirma: “la impresión bajo demanda está impulsando la industria editorial, ofrece una distribución digital y física de diversos contenidos a través de diferentes idiomas y regiones perfecta. Estas innovaciones se extienden en todo el mundo a beneficio del mundo editorial y de los consumidores”.

    Las editoriales ponen a disposición sus títulos. Las librerías y los distribuidores pueden incorporarlos a su oferta. Cuando el lector lo solicita, la librería realiza el pedido de impresión del o los ejemplares a su proveedor de catálogo digital integrado con impresión por demanda. En 72 h el libro llega a la librería. “Se logra un depósito virtual sin costos de mantenimiento y con respuesta inmediata las 24 h durante los 365 días del año”, afirma Damián Cuello, director de Livriz Sell & Print.

    Desaparecen los costos de mantenimiento de stock, logística de envíos y devoluciones, pérdidas por daños en los productos y obsolescencia por inmovilización del stock.

    Con la conjunción de los catálogos editoriales integrados disponibles para todos los canales de comercialización y la impresión por demanda ha llegado el ocaso de la obsolescencia y el amanecer de un mercado editorial eficiente y bibliodiverso.

  • Cerca de casa: las pequeñas librerías reencuentran lectores

    Cerca de casa: las pequeñas librerías reencuentran lectores

    Entre 2020 y 2022 brotaron las pequeñas librerías, un fenómeno que se vincula con el aislamiento obligatorio y la necesidad de acceder a comercios próximos a los hogares. Así revivió la visita a la librería del barrio en busca de un libro o de la recomendación del librero.

    En muchas ciudades medianas y pequeñas, el acceso a los libros depende de la iniciativa de los pequeños libreros. Allí su rol cobra vital importancia. Son quienes salen en busca de los libros que los lectores solicitan, pero que también les acercan libros que aún no conocen.

    En Argentina hay una peculiar ciudad que posee el mayor número de librerías per cápita: la Ciudad de Buenos Aires. Allí se destacan eventos como la Noche de las librerías, durante la que los escenarios, los autores, los editores, las librerías y los lectores copan la avenida Corrientes.

    Durante estos años, las ventas online de libros también escalaron, pero carecen del trato personalizado y cálido del librero del barrio. “Es cierto que se puede encontrar absolutamente todo en Internet, pero vas a encontrar sólo lo que sabés que vas a buscar”, reflexiona Víctor Malumián, cofundador de la feria del libro para editores independientes. “Las librerías chicas te ayudan a encontrar lo que no sabés que estás buscando”.

    Richard Charkin, director de Mensch Publishing, observa: “[el modelo actual] tiende a excluir a muchos libreros tradicionales que dependen de los descuentos relativamente altos y de las generosas políticas de devolución de las editoriales. Hay que alcanzar un equilibrio entre la máxima distribución y el mínimo despilfarro, y todavía tenemos que establecer ese punto de equilibrio”.

    Si bien el espacio podía ser un limitante para la oferta de una pequeña librería, actualmente estas pueden ofrecer a sus lectores un catálogo más amplio del que existe físicamente en el local. “La posibilidad de acceder a un catálogo online y solicitar ejemplares por demanda garantiza el encuentro del lector con su libro en 72 horas”, explica Damián Cuello, director de Livriz Sell & Print. “De esta forma se optimizan los espacios para el librero, la disponibilidad de stock y la logística para el editor”.

    Las tecnologías disponen nuevas prácticas a la vez que permiten recuperar otras que se añoraban.